HISTORIAS DE GUALEGUAYCHÚ

Nuestra mente es un constante fluir de imágenes, reflexiones e ideas que - como fantasmas incorpóreos - aparecen y desaparecen repentinamente. Algunos retornan, comienzan a bullir en nuestra cabeza y a veces, sentimos que quieren quedarse en nosotros. Perseveran y a fuerza de insistir, parecen tornarse reales y adquirir vida. Al alcanzar vida toman forma, ocupan espacio y de esa manera se convierten en “pensamientos”. Con ello nace el deseo de comunicarlos y darlos a conocer para que puedan ser comentados, porque los consideramos pensamientos para compartir.

Si los comunicamos, serán analizados y así adquirirán la dinámica propia de la interacción humana. Es probable que no sean entendidos como los vemos nosotros o quien inicialmente los haya propuesto. Esa manera de entender o apreciar diferente los enriquecerá y sin duda, dará lugar a nuevos pensamientos superadores, surgidos de posturas divergentes o contrapuestas. Los pensamientos que exponga a consideración de quienes visiten este blog no serán siempre originales: no me anima la pretensión de ser el primero en concebirlos. Sólo propongo que compartamos este espacio aportando reflexiones, con honestidad intelectual y anteponiendo la intención inmodificable de que sean útiles a la comunidad en que vivimos.

Los pensamientos que propongo compartir serán de naturaleza variada pero preferentemente, temas de historia regional, jurídicos, del accionar ciudadano y de interés comunitario.

Si debiera definir un objetivo final, abarcador, no vacilaría en reconocer que se trata de una propuesta orientada a revalorizar - a través del diálogo - la educación, la cultura, el derecho, las instituciones y el orden republicano.