LA VERDADERA HISTORIA DE LA FUNDACIÓN DEL INSTITUTO MAGNASCO

Reivindicación Histórica de Luisa Bugnone
como Fundadora de la Sociedad "Por la Patria y el Hogar"
y anteriormente de la Escuela Para Niñas “José María Torres”

Por Hugo Daroca


1. INTRODUCCIÓN

Este documento consolida la investigación histórica que reivindica a la Profesora Superior Normal Luisa Bugnone como la verdadera ideóloga, proyectista y fundadora de la Sociedad "Por la Patria y el Hogar" (hoy Instituto Magnasco), constituida legalmente el 21 de agosto de 1898, y como antes también había sido la fundadora de la Escuela Para Niñas “José María Torres”, que sucediera el 4 de febrero de 1897. Tuvo su origen en los círculos de lectura promovidos por la profesora superior Luisa Bugnone.

Investigación que refuta la atribución errónea de estos méritos a Camila E. Nievas, demostrando mediante documentación primaria y análisis historiográfico riguroso el papel protagónico de Luisa Bugnone en todos los procesos fundacionales.

La investigación se realizó dentro de un marco teórico-metodológico intenso para demostrar documentalmente que Luisa Bugnone fue la verdadera fundadora de la Sociedad "Por la Patria y el Hogar" (hoy Instituto Magnasco), refutando la atribución falaz que se hizo a Camila E. Nievas, quién solo fue una impostora.

La historia científica exige pruebas fisicalistas (materiales) verificables, dentro de una construcción narrativa con estructura temporal, y el rechazo de afirmaciones dogmáticas. La ausencia de rigor metodológico en trabajos previos sobre el Magnasco constituye un problema epistemológico que es simultáneamente cívico, moral y ético, requiriendo reivindicación histórica mediante la aplicación estricta de los principios operativos de la ciencia histórica.

Los historiadores antiguos fundaron la historia sobre todo en la verdad. Lo propio de la historia es ante todo contarla de acuerdo con la verdad, asegura Polibio, y Cicerón fórmula las definiciones que seguirán siendo válidas durante la edad media y el renacimiento. Sobre todo esta: ¿quién no sabe que la primera ley de la historia es no atreverse a decir nada falso? ¿Y por consiguiente decir todo lo que es verdad? Y en el célebre apóstrofe donde reclama para el orador el privilegio de ser el mejor intérprete de la historia, el que le asegura la inmortalidad y donde lanza la mejor definición de la historia como maestro de vida, olvidamos que en este texto que en general no se cita entero, Cicerón llama a la historia «luz de verdad». (De Oratore; II 15, 62). (1) LE GOFF JACQUES, "Pensar la Historia". Pág. 112-Ed. Ediciones-Altaya S.A. 1995.

Ningún historiador clásico hubiera objetado nada de las tantas veces citada definición de historia formulada por el patricio Marcos Tulio Cicerón en (De Oratere, II 9, 36, escrita en el 55 a. C. "testigo verdadero del tiempo, luz de verdad, memoria de la vida, maestra de la vida (mater y magistra) ni tampoco hubiera cuestionado su “dictum. (dicho).

 

AUSENCIA DE UN RELATO DE LOS HECHOS

De la historia del Instituto Magnasco no hemos encontrados (contada) ninguna crónica, relato, exposición simple (limpia) y explicada o narrativa acerca de la verdad de su pasado, y (de los hechos que tuvieron lugar) que se suscitaron para llegar hasta la fundación, relato, de los verdaderos hechos que acontecieran – “rerum gestarum”, (de cosas hechas), o sea de fuentes verificables.  

 

Tan solo una visión (parcial) y (fragmentaria) fruto del tesonero esfuerzo personal y de lealtad institucional de Diola Barel de Franchini quién escribió y publicó una serie de notas periodísticas editadas entre los años 1998 y 1999 en el diario local “El Argentino” (2), y que pudo hacerlo gracias al esforzado trabajo de archivo y dedicación realizados por las señoras Marga Villar de Meillard y Renée Bortayri de Rebori que lo pusieron en manos del instituto que conserva ese material. Ese trabajo de archivo fue el que permitió y del que surgiera la edición de: “El Magnasco 100 años de historia”, editado en diciembre de 2006”.

 Esto lo sostiene y corrobora la propia institución en la presentación que hiciera de ese trabajo de recopilación en el que expresamente en la página novena (Pág.9) reconoció lo que afirmamos precedentemente que: “hasta el momento no existía una publicación que otorgara a su historia un estatuto de verdad”. (Tampoco se hizo en esa oportunidad, ni posteriormente y no se ha hecho aún hasta el presente)  Este contundente reconocimiento debió ser motivo suficiente –como escribe el historiador Enzo Traverso en “El Pasado, instrucciones de uso (Nota) para que se decidieran a realizar una revisión de su historia, necesaria y legitima, o sea: “una puesta en perspectiva histórica nueva, propia de nuestra época” del Instituto Magnasco, lo que nunca se hizo y que por el contrario insistió en sus errores en oportunidad de conmemorar los 120 años, pero SIN QUE SE LLEVARA A CABO EL ESTATUTO DE VERDAD.

 El Magnasco nunca encontró la forma de explicar por qué le atribuyeron a Camila E. Nievas el carácter de fundadora de la Escuela Para Niñas José María Torres y de la Sociedad Por la Patria y el Hogar, y esto no es casual para quienes siempre estuvieron mejor posicionados, y con el gran archivo a su disposición y no pudieron construir un relato y menos brindar una narración a la sociedad de Gualeguaychú. Tan solo hicieron temerarias afirmaciones, sin ningún relato, ni citas de fuentes historiográficas, y con total falta de solidaridad profesional.

  

2.1 FORMACIÓN ACADÉMICA

La profesora Superior Normal doña Luisa Bugnone recibió una formación académica excepcional para una mujer de su tiempo, completando sus estudios en dos prestigiosas instituciones normalistas: la Escuela Normal "Mariano Moreno" de Concepción del Uruguay (1886-1888) y la Escuela Normal Superior de Profesores de Paraná (1889-1890), donde obtuvo el título de Profesora Superior Normal con las más altas calificaciones de su promoción. Esta formación dual —que combinó el título de maestra normal con el más elevado de profesora superior y pedagoga— la posicionó como la primera mujer de Gualeguaychú en alcanzar tal distinción académica, otorgándole credenciales pedagógicas superiores a cualquier otra educadora de la localidad en ese período. La solidez de esta formación, documentada en fuentes primarias de época, refuta cualquier intento de minimizar su capacidad profesional o atribuir su futura labor fundacional a meros factores circunstanciales.

 


2.2 LLEGA A GUALEUAYCHÚ.

2.2. CON RECONOCIMIENTO DE LA PRENSA LOCAL.

El regreso de Luisa Bugnone a Gualeguaychú el 21 de diciembre de 1890, fue con reconocimiento y cobertura periodística, y constituye un momento fundacional reconocido y documentado en la prensa local, que registró su arribo admitiendo de manera explícita tanto a su excelencia académica como al valor de su título de Profesora Superior Normal. A los 18 años, convertida en la primera mujer de la localidad en ostentar dicho título, Luisa no regresaba como una egresada más, sino como portadora de la "máxima distinción" otorgada por la prestigiosa Escuela Normal de Paraná, institución que concentraba al 80% de estudiantes becados de todo el país. La cobertura periodística del evento —que incluye la publicación de su discurso académico en "LA SENTINELLA"— demuestra que su llegada fue percibida como un acontecimiento cultural significativo para la ciudad, anticipando el impacto que su labor educativa tendría en los años siguientes. Este temprano reconocimiento público refuta las narrativas posteriores que minimizan su protagonismo o la presentan como figura secundaria.

 

2.3. LA FELICIDAD DE LUISA.

Luisa volvió a esta ciudad siendo feliz y quería seguir siéndolo, como lo había sido en sus épocas de estudiante en la Escuela Normal de Uruguay (1886/1888) y en el profesorado de Paraná, (1889/1890). ¡Ojo!  Tener bien en cuenta estas fechas porque el Magnasco cita otras fechas. Buscaba esa felicidad para ella y para los demás, y entonces cabe preguntarnos:

¿Es que acaso hay algo de malo en la felicidad?, y nos respondemos ¡nada malo puede haber en querer ser feliz!

Al buscar la felicidad liberaba sus energías creadoras, que se transformaban en una fuerza centrípeta, que atraía hacia el centro, incorporando y uniendo a las otras mujeres diferenciándose de la centrifuga que tiende a alejarse del centro. La primera une, la segunda separa. No lo buscaba para ella sola, sino también para los demás. Especialmente mujeres y niños. Tenía el poder de obrar y amar, y la virtud de la humildad.

No obstante que la opinión del Magnasco -“la doxa” - le atribuyó  ¡¡¡¡erróneamente!!!!!! el carácter  de fundadora a Camila E. Nievas, sin efectuar ningún relato de los hechos que supuestamente encabezara, ni explicación, razón, fundamento o argumento y menos algún conocimiento elaborado con rigor científico y metodológico. Especialmente por carecer de conocimiento justificado que pudiera calificar como “verdad”. Decía Platón: el “episteme”, es decir el conocimiento justificado como verdad, el saber construido metodológica y racionalmente en oposición a meras opiniones carentes de todo sustento probatorio y moral.

 

2. 4 EL ARRIBO:

La señorita Luisa Bugnone arriba a nuestra ciudad, en el tren de la Provincia, del domingo 21 de diciembre de 1890, según lo informa el periódico (“LA SENTINELLA” Año III- N º 256 del lunes 22 de diciembre de 1890) titulado “UNA PROFESORA Y UNA MAESTRA NORMAL” y dice:

“En el tren de ayer llegaron a más de varias alumnas de la Escuela Normal de Paraná las Stas. Luisa Bugnone y María Méndez que recibieron sus diplomas, la primera de profesora y la segunda de maestra normal…”

 También varias alumnas más de la Escuela Normal de Paraná, entre las que se encontraba María Arhancet que al año siguiente se recibiría de maestra y que serían las primeras integrantes del “Circulo de lectura”, si así nos animáramos a llamarlo. Dos de las tres vocales de la primera junta directiva de la “Sociedad Por La Patria y el Hogar”, junto con doña Petrona Errandonea de Savignon.

Entre el séquito de alumnas que acompañaron a Luisa (se encontraba Laura Victoria Latallada- Churruarín). Reinaba gran algarabía, (festejos, cantos, aplausos).Traían en el tren de la provincia para Gualeguaychú la máxima distinción que otorgaba ese famoso instituto de enseñanza entre alumnos de todo el país (el 80% era becado): presidía la mejor alumna de la promoción, quién pronunciara el discurso académico, es decir con gran prestigio, y lazos de amistad adquiridos. Le sucedió en el uso de la palabra Alejandro Carbó, notable parlamentario que hizo su “profesión de Fe” declarando solemnemente   sus principios y creencias.

 

2.- 5 BÚSQUEDA DE LA FELICIDAD

Buscaba la felicidad para ella y para el resto de las personas. Con este estado emocional liberaba sus energías creadoras que le permitía ocuparse de los demás. Sensible y emocional daba mucho de sí a otros, especialmente mujeres y niños. Luisa tuvo el poder – que no necesariamente viene de la política –de obrar y amar y la virtud de la humildad. Suave y persuasiva en el trato con los demás lo que le permitiera unir al grupo que formara donde llegó a ser muy apreciada y querida.

Afincada en Gualeguaychú a comienzos de 1891, cuando contaba con tan solo 18 años de edad dando comienzo a sus actividades culturales. Asumió la docencia ejerciendo la dirección de la Escuela del Estado Graduada para Niñas el 13 de febrero de 1891.("Los Principios" Año III - Nº 400 - 13 de Febrero de 1891. (Pág. 1/ Col. 2)

Luisa Bugnone, llegó a esta ciudad con la inquebrantable idea de dedicarse a luchar por la emancipación y promoción social de la las mujeres y de jerarquizar la docencia y para ello nada mejor que armar un grupo social (AGULHOM Maurice- EL CIRCULO BURGUES – cap.9 pág. 133) y formar un círculo de lectura, en voz alta, declamaciones, comentarios de textos, o simplemente conversaciones entre ellas. Algo semejante a la experiencia que había experimentado al participar en “El Ateneo”, en Paraná durante los años 1889 y 1890 mientras cursaba los dos últimos años del profesorado superior normal.

Compañera de curso y amiga personal de Rita Latallada de Victoria. En 1889 las dos cursaron el cuarto año del profesorado superior Normal. Rita había optado por el “profesorado especial” de manera que “de las 36 horas semanales que cursaban, las especialistas concurrían 21 horas, a las materias comunes del profesorado en general, reservando 15 para el profesorado especial de Kirdergaten”.

 En esos años funcionaba en Paraná “un centro o ateneo” con reuniones semanales y otro de veladas que integraban algunos profesores y alumnos de los cursos superiores    de la Escuela y que se ocupaban especialmente de ejercicios de lectura, ortografía, composición, declamación, y de otras ciencias. También conversaciones y comentarios de temas vinculados preferentemente con la enseñanza. Esta asociación llegó a tener hasta una revista. En “las veladas” 

Una vez en esta ciudad el emprendimiento era arduo, sin embargo su perseverancia no la amilanó. Los principios que siempre esgrimió le forjaron un gran carácter.

Luisa se radica en Gualeguaychú en los últimos días de 1890, con la firme idea de bregar por la emancipación social de las mujeres y supieran apreciar su dignidad. Para lograrlos estaba dispuesta a formar un grupo social y promover un centro de lecturas y conversaciones.

Había sido la alumna más distinguida en la primera escuela normal del país, en los años 1889 y 1890, dentro de “la época más brillante de la Escuela 1889/1892”. Así calificada por Beatriz Bosch Conf. (Bosch, Beatriz. "Prólogo." En “Alejandro Carbó, educador y parlamentario”. Buenos Aires: Círculo de legisladores de la Nación Argentina - 1999.

 

2.6 VERDADERA FUNDADORA.

Fue la verdadera fundadora la profesora Superior Normal doña Luisa Bugnone quien la ideó, y proyectó. Auténtica mujer, de notable integridad, que fue su norma de vida en la que forjara su carácter y principios, innovadora. Tuvo la idea de realizar una tarea como “mujer de obra”, y “de empresa”. Práctica y de acción, y vaya que la supo realizar. Sus ideas y sueños –empujadas por su perseverancia- siempre las concretó.

Luisa volvió a esta ciudad a fines de 1890 siendo feliz y quería seguir siéndolo, como lo había sido en sus épocas de estudiante en la Escuela Normal de Uruguay (1886/1888) y en el profesorado de Paraná, (1889/1890). ¡Ojo!  Tener bien en cuenta estas fechas porque el Magnasco da otras. Buscaba esa felicidad para ella y para los demás, y entonces cabe preguntarnos ¿Es que acaso hay algo de malo en la felicidad?, y nos respondemos ¡nada malo puede haber en querer ser feliz!

Al buscar la felicidad liberaba sus energías creadoras, que se transformaban en una fuerza centrípeta, que atraía hacia el centro, incorporando y uniendo a las otras; diferenciándose de la centrifuga que tiende a alejarse del centro. La primera une, la segunda separa. No lo buscaba para ella sola, sino también para los demás. Especialmente mujeres y niños. Tenía el poder de obrar y amar, y la virtud de la humildad.

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