CARNET DE CONDUCTOR PARA LOS ANCIANOS


Autor: Hugo Daroca.
Publicado en: Diario "El Argentino" el día 04/11/18

Hace un tiempo apareció publicado en el diario El Argentino un artículo titulado “luchar contra el mal trato a la vejez”. Sostenía que “era importante no discriminar a las personas por razones de edad y lo definía como “un trato único o repetido que causa daño o sufrimiento a los ancianos”. Agregaba que también es agresión no adoptar medidas apropiadas para evitar esa violencia” y en este caso es el ente municipal quién no solo no adopta las medidas apropiadas, sino que las provoca. Esto es lo que sucede en nuestra ciudad con los adultos mayores y ancianos, como acertadamente lo expresa el ingeniero Oscar Badano en una excelente nota publicada en este matutino el 2 del corriente titulada: “Viejos mayores de 71 años ¿porque nos discriminan? en el que destaca las notables diferencias que existen para el otorgamiento del carnet de conducir entre los rangos de edad que van desde los 18 hasta los 70 años y el otro, el de los discriminados –viejos- que quedan comprendidos en el segundo.

“El viejo”
            La ordenanza Municipal local, con fundamento en que quién renuevan el carnet han pasado a detentar biológicamente mayor edad, (culturalmente la calidad de viejo) no solo disminuye los años por el que se renueva, sino que aumenta las exigencias.

En nuestra ciudad “el grupo de vulnerables”, mayores de 70 años tienen que renovar su licencia todos los años, y enfrentar el desafío que les crea la municipalidad. La anualidad le va restando probabilidades al deseo de volver a casa manejando.
            Lo cierto es “que quienes anualmente tienen que renovar su carnet de conducir padecen el temor de perder la libertad, porque quitar el carnet provoca la pérdida de libertad, (que es un valor ético). Además de aislarlo, le acarrea la pérdida de relaciones, La violencia psicológica y moral de la que son víctimas los ancianos por parte del Ejecutivo Municipal tiene que cesar y el Concejo Deliberante avocarse al estudio de una nueva ordenanza dejar de reiterarlo.

“El anciano”
Es la persona que recorre el último período de su vida, y que como “persona mayor”, ha atravesado por las sucesivas edades vitales: niñez, adolescencia, juventud, y adultez y llegado al período postrero de su vida, en el que como consecuencia tiene una declinación natural de sus fuerzas vitales, pero no por esos puede ser objeto de destrato o abusos psicológicos o físicos.
El “anciano” es una persona, que como tal tiene derecho a “los derechos humanos” fundamentales: dignidad, igualdad, libertad y entonces me tengo que hacer la misma pregunta que tan certeramente realizara el Ingeniero Badano: “porque se nos discrimina”.


LO QUE DEBE HACERSE

            Debe dictarse una ordenanza que otorgue garantías a los ancianos o “viejos” que podrán gozar de una vejez en paz, en libertad, sin que se los someta a esta impúdica exigencia, impropia de un régimen democrático.
            Reitero hay agresión del ente municipal al no adoptar las medidas apropiadas para evitar cualquier clase de discriminación y para eso debe dictarse una nueva ordenanza.
            Corresponde legislar, analizar y buscar una solución al tema. Para comenzar se debería suspender el examen práctico y el oral o escrito a conductores que han manejado más de 50 años y copiar lo que se hace en países “progresistas”, y en algunas ciudades de nuestro país en la que se hace es una evaluación cognitiva mediante un simple interrogatorio y sencillos test, tras aclararle a cada conductor que los resultados no influirían en la decisión de renovar el registro, aún que se le pida algún otro estudio.
            Hay consenso entre los especialistas que es necesario evaluar las habilidades cognitivas en edades en las que el automóvil es un medio de transporte necesario por muchos motivos, como ocuparse de los nietos o reforzar una exigua jubilación, pero también para mantener la independencia, la libertad y no caer en el aislamiento.
Existen cuatro requisitos cognitivos indispensables para un manejo seguro: la memoria, que nos permite recordar qué mano tiene una calle; la atención dividida, que nos ayuda a responder a más de un estímulo a la vez; las habilidades visuales espaciales, que son las que nos previenen de la distancia necesaria para frenar detrás de otro auto, y las funciones ejecutivas, que nos dan la velocidad de reacción al permitirnos anticipar, planificar y supervisar las acciones tan necesarias para un “manejo defensivo”.

Podría extenderme mucho más, pero por ahora me hago dos preguntas:

1)      Porque los ancianos que manejamos hace más de sesenta años, muchos con formación terciaria y universitaria debemos rendir examen todos los años. Es que no lo hicimos hace largo tiempo, más aún con una legislación que no ha cambiado. Acaso los médicos – ante una ciencia, como es la medicina que evoluciona constantemente y gracias a la cual podemos manejar los “octogenarios” - tienen obligación de revalidar sus títulos para ejercer la medicina. Más aún en los caso de haber dejado de ejercerla por largos años.
2)     “LOS CONCEJALES DONDE ESTÁN”, que no ven esta situación y otras muchas más que ocurren en nuestra ciudad, con omisiones graves.


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