VIALIDAD PROVINCIAL Y LOS CAMINOS RURALES

Por Hugo Daroca

Publicado en El Argentino, 28 de enero de 2007


En la edición de El Argentino del domingo 21 de enero de 2007 -página 2-, apareció una noticia que se tituló "Vialidad estaría dis­puesta a colaborar con el Municipio para mejorar las calles de la ciu­dad". Decía textualmente: "Da­da la disponibilidad de sus recursos actuales, el jefe Zonal, Julio Esquivel, y su equipo técnico se puso a trabajar en un proyecto a pedido del diputado Juan José Bahillo, para po­der reforzar el parque automotor de Obras Públicas Municipal en caso de que Bahillo (candidato a inten­dente por el PJ) llegara a ganar las elecciones del 18 de marzo".

El jefe Zonal de Vialidad debe ocuparse de los caminos y proyec­tos rurales de la zona, que es para lo que ha sido designado, y no de la trama vial de la Municipalidad que no es de su incumbencia. Especial­mente, podría ocuparse de los pro­yectos que tienen varios años sin efectuarse. Concretamente, me re­fiero al de la Ruta Provincial 47 en una extensión de 6.610 metros. Para ubicar mejor al lector, es la ruta que nace en dirección al Este, a la altura de la Comisaría de Perdices, y que se indica en la Ruta Nacional 14 como Camino a Costas del Uru­guay.

Es preciso puntualizar que en los planos nuevos de Vialidad Provin­cial, ya no aparece marcada como Ruta Provincial 47, pero es la nume­ración que siempre tuvo y con la cual la conocen los vecinos.

Esa ruta estuvo cortada durante varios años. Pero gracias al esfuerzo de numerosos buenos vecinos -también hay de los otros- que sol­ventaron su costo, se procedió a le­vantar el camino y a colocar tubos en distintos puntos en donde el agua la cortaba. De esa forma se reanudó el tránsito, no sin que, an­tes, los vecinos se vieran obligados a talar varios árboles existentes al costado de la ruta que proyectaban su sombra sobre la misma, impi­diendo que se secara, e incluso lim­piar de ramas que impedían el paso de los camiones.

La Ruta 47, en el tramo de refe­rencia, sale de la Nacional 14, y se ha convertido en un callejón que pa­rece un sendero, tal como lo ilustran las fotos que acompañan este artí­culo y que fueron obtenidas el jue­ves 18 de enero de 2007.

En algunas partes ha sido tal el grado de erosión que el terreno de campo que está a sus costados es más alto que el techo de una camio­neta, por lo que se convierte en un profundo canal. Tiene escasos me­tros de ancho y una sola huella. Si algún rodado sufre un desperfecto o se empantana no se puede pasar, salvo por la colaboración de algún vecino que permita ingresar a su campo y salir por ellos.

En consecuencia, no se puede aceptar que se destinen esfuerzos y maquinarias a colaborar con la Mu­nicipalidad, cuando existen proyec­tos de obras que, como en el caso de la ruta 47, llevan años de atraso (tal como se desprende de la carátula del proyecto de ensanche de Viali­dad que data desde junio de 1979).

Para realizar los trabajos proyec­tados no sería necesario expropiar, porque -según comentarios- los po­cos propietarios linderos con el ca­mino están dispuestos a permitir correr el alambrado, como ya lo hi­cieron los propietarios del lado sur de esa ruta.

Reiteramos, la ruta es angosta, tiene una sola huella, su ancho es de doce metros de alambrado a alambrado, y el proyecto del año 1979 indica que debía llevarse a 25 metros. En los días de lluvia, el agua corre por encima del camino. Hay árboles que están en la misma ruta actual, obligando a pasar por el cos­tado (para ser más precisos, esto ocurre en la progresiva 3010, es de­cir, a 3.600 metros de la ruta 14). Pero, el jefe de Vialidad, evidentemen­te, no los ha visto nunca.

Es urgente proceder a ejecutar el proyecto de junio de 1979, ampliar el ancho del camino, cortar los árboles que están en sus costados (y ob­viamente los que están dentro de la ruta), eliminar la constante erosión provocada por la falta de banquinas y drenajes (especialmente en una parte muy empinada que tiene y en otras que es muy baja). No hay que olvidar que la erosión provoca un impacto ambiental que se agrava constantemente.

Reiteramos, el camino tiene ac­tualmente tan sólo un ancho de do­ce metros de alambrado a alambra­do, y el proyecto de junio de 1979 había dispuesto llevarlo a 25 me­tros.

Sería conveniente que el Jefe Zo­nal de Vialidad Provincial en lugar de ponerse, junto con su equipo téc­nico, a trabajar en un proyecto que no es de su competencia -y por pe­dido de un candidato- se dedique a estudiar este proyecto para dimensionarlo en toda su realidad. Que proceda a verificar la intensidad de tráfico que tiene, las características de los vehículos que la transitan, los pesos máximos, y el grado de maniobrabilidad que tienen con las ac­tuales medidas.

También es necesario que estu­dien la importancia que adquiere el drenaje en este camino, la falta de cunetas, y especialmente que se cal­culen los caudales de agua que tiene después de las lluvias para poder colocar los desagües necesarios.

El paso de una motoniveladora de tanto en tanto no soluciona el problema fundamental de este ca­mino, ni de ningún otro. Sólo origina gastos que duran hasta la próxima lluvia o hasta que un pesado camión sea arrastrado por un tractor de va­rias ruedas duales; pero no se convierten ­en una inversión. Para lo­grar eso se necesita creatividad, ideas superadoras que no pode­mos esperar -hoy por hoy- del Esta­do provincial. Para ello, es necesaria la presencia de los productores y empresarios, que seguramente sa­brán cómo hacer las cosas y ­fundamentalmente, transformar los gas­tos en inversión.



Para citar este artículo: Daroca, H. (2007). "Vialidad Provincial y los caminos rurales", en El Argentino, 28 de enero, Gualeguaychú. Disponible en línea: http://hugodaroca.blogspot.com/2013/01/vialidad-provincial-y-los-caminos.html


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