ATAQUE A GUALEGUAYCHÚ DEL GENERAL MANUEL HORNOS

Autor: Hugo Daroca.
Publicado en: Diario "El Argentino" el día 19 de diciembre de 2010.
Urquiza, por decreto del 8 de noviembre de 1852, fijó el día 20 del mismo mes para la apertura del Congreso Constituyente. Mas no le cabe la satisfacción de inaugurarlo personalmente. Cin­co días antes recibe la noticia del desembarco de fuerzas invasoras provenientes de Buenos Aires, en el puerto de Don Basi­lio. El general Urquiza impartió entonces la orden a los jefes de todos los departamentos para que reunieran a sus respectivas fuerzas.

General Manuel Hornos
Esta invasión respondía a un plan militar elaborado por el go­bernador de la Provincia de Bue­nos, Dr. Valentín Alsina; por su ministro de Gobierno de Rela­ciones Exteriores, coronel Barto­lomé Mitre, y por el gobernador de Corrientes, Juan Pujol -quien actuaba representado por Juan José Méndez. Querían impedir que inauguraran las sesiones del Congreso Constituyente de Santa Fe e interrumpir los pla­nes del general Urquiza, tendientes a lograr la organización del país bajo un sistema representativo, republicano y federal y Ia vigencia de una Constitu­ción.

A fin de concretar tal desleal acción, el 10 de noviembre de 1852 se embarcan en el puerto de Buenos Aires, en una escua­drilla y convoy de transportes comandados por Antonio Somellera, 1700 soldados entrerrianos y correntinos bajo las órdenes de los generales Juan Madariaga y Manuel Hornos -el primero como jefe superior del segundo. A las ocho de la noche se dio por finalizada la operación.

El comandante Somellera baja a tierra (1) para entrevistar tanto al gobernador Valentín Alsina como al ministro de Guerra, ge­neral José María Flores, pues hasta ese momento no había re­cibido instrucciones, ni sabia adonde dirigir el convoy. Se re­tiró bastante molesto porque se limitaron a contestarle que si­guiera las instrucciones del ge­neral Madariaga. Como al día si­guiente amaneció claro y con viento galeno del sur, zarpó con rumbo a la isla Martín García.

La escuadra de la expedición militar se componía del vapor de guerra Merced, el bergantín de guerra Maypú, la coleta de gue­rra Santa Clara, y los transpor­tes: Francisco, Empresa, Tru­cha, Agua Santa y Julia. La in­signia de mando se iza en el Merced. El día 12, a la tarde, cambia el viento al este, por lo que se im­parte la orden de dar velas. Des­pués de zarpar de la isla Martín García, puerto donde habían recalado, el general Madariaga ordena remontar el río Uruguay, por lo que la escuadra navega en esa dirección. El plan era tomar las ciudades de Gualeguaychú y Concepción del Uruguay, tareas a cargo res­pectivamente del general ceibero Manuel Hornos y del general Madariaga.

El día 15, el comandante Somellera, de acuerdo con Madariaga, se pasa al San Francisco para consultar al general Hornos en qué punto de la costa entrerriana debían desembarcar las fuerzas, y éste le expresa que prefiere que sea cerca de la boca del Gualeguaychú, precisamen­te en el puerto Doña Ignacia, en el que Madariaga había desem­barcado anteriormente. Somellera menciona que Hornos le deja entrever su desagrado por el hecho de que Madariaga esté al mando de la expedición y con­fiesa que le resultará "aburrido estar con ese majadero".(2)

Enterado Madariaga del sitio elegido por Hornos para el de­sembarco, lamenta no recordar ese puerto; era tal la imprevisión de Hornos que no llevaba una carta con los puntos marca­dos; por otra parte, Somellera tampoco tenía los puertos marcados porque ignoraba el desti­no de la expedición.

Cuando las naves se acerca­ron al lugar indicado por Hor­nos, Somellera dispuso que un lanchón, aguas arriba, transpor­tara las tropas a la costa. La em­barcación sólo podía trasladar diez hombres. Comenzaron por las fuerzas de Hornos.

"El valiente General Hornos que había desembarcado en la costa entrerriana con una parti­da ligera, inició la marcha a pie soportando grandes necesida­des. A cierta distancia sorpren­dió a un puesto de guardia a car­go del Oficial Tarragona, quien al intentar resistirse fue muerto. Como estos hombres estaban montados, recogieron algunos caballos y regresaron en la ma­drugada del 16 al puerto Don Basilio." Ese día continuó el de­sembarco de tropas que ocupa­ron todos los botes del convoy.

El general Madariaga había ordenado que gran parte de los caballos desembarcaran en ese lugar, por lo que Hornos, el mis­mo día, ya montado y fuerte­mente pertrechado, se dirigió a tomar Gualeguaychú y la some­tió.

Lo que había sucedido en la ciudad lo sabemos por el presbí­tero Juan Carlos Borques,(3) quien transcribe una carta de Isidoro de María en la que éste cuenta que el 14 de noviembre de 1852 se daba un baile en la Comandancia y varias familias que asistieron tuvieron que ir en carretas, porque llovía copiosa­mente (entonces no había ningún carruaje en Guale­guaychú), y que en lo mejor del baile llegó un chasque con la no­ticia de que el general Hornos estaba "ad portas",(4) lo que hizo que "la concurrencia se desban­dara enseguida, dándose por terminada la fiesta". Continúa Borques: "Fue entonces cuando varias personas que se conside­raban en peligro, se refugiaron en casa del Sr. De María ponién­dose a salvo bajo la bandera del Vice Consulado de la República Oriental del Uruguay".

El general Hornos llega a nuestra ciudad y la toma sin que se le oponga resistencia. El co­mandante militar Rosendo Fra­ga, ante la inferioridad de recur­sos, no preparó defensa alguna, ni resistió. Renuncia y se retira a la República Oriental.(5) Hornos se niega a suplantarlo, por lo que los vecinos forman una co­misión y votan al sucesor. Por mayoría de votos resultó electo don José Benítez. Urquiza sale de Paraná el día 18 acompañado de una escolta de 25 hombres.

El comandante de la escuadra Antonio Somellera, en el infor­me que pasa a sus jefes, narra lo ocurrido el 17 de noviembre de 1952 en Gualeguaychú, y luego de aclarar que había llovido todo el día, dice “que tuvo noticia de haber sido bien recibido en Gualeguaychú el General Hornos, sometiéndosele la autoridad del punto, pero pidiendo ser relevado su comandante militar, el que pedía pasaporte para el Estado Oriental, el General le había contestado que él no iba a deponer autoridad, que debía reposar en su lealtad, de amigo y jefe de orden de una fuerza que no iba a hostilizar al pueblo entrerriano, que en prueba de ello se alejaba del pueblo; efectiva­mente salió con su división con destino a Calá y Concepción del Uruguay".(6)

La invasión fracasó por la de­fensa de Concepción del Uru­guay, lo que aseguró el funcio­namiento del Congreso Constituyente. Su apertura se produce el 20 de noviembre de 1820, tal como lo había dispuesto el de­creto de Urquiza. Ante su obli­gada ausencia, lee su discurso el ministro Luis J. de la Peña, quien saluda con euforia dicien­do: "El deseo de muchos años se cumple en estos días. Los pueblos del litoral descansan hoy del peso de los compromi­sos contraídos desde 1831".

NOTAS

(1) MINUTOLO, Cristina V, Fracasada invasión a Entre Ríos, 1852, Buenos Aires, 1957, p. 57.
(2) Ibidem, p. 64.
(3) BOQUES, Juan Carlos, Ensayos históricos sobre el periodismo en Gualeguaychú, Gualeguaychú, 1919, p. 35.
(4) Significa que estaba por acontecer, que era inminente la llegada de Hornos.
(5) BOSH, Beatriz, Historia de Entre Ríos, Buenos Aires, Plus Ultra, 1991, p. 96.
(6) MINUTOLO, o cit., p. 197.

FOTOGRAFÍA GRAL HORNOS

Autor desconocido - Fotografía extraída del libro "Historia Argentina". Autor: Diego Abad de Santillán. TEA, Tipográfica Editora Argentina. 1971, Buenos Aires, Argentina.

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