EL ALMANAQUE. El primer almanaque de Gualeguaychú (1849) - 1º Parte -

Autor: Hugo Daroca.
Publicado en: Diario "El Argentino" el día 28 de diciembre de 2014.

Facsímile de "El PROGRESO DE ENTRE RÍOS"
Nº 75 del 24 de Noviembre de 1849 Pág. 3
El almanaque, de amplia difusión y uso compartido durante el año de vigencia, constituye una de las más antiguas publicaciones dentro de la literatura popular. Es de los "impresos menores" y, por su esencia, efímero y perecedero, por lo que no se ha conservado en repositorios y bibliotecas. Finalizado su período se sustituye por otro nuevo.
Se presenta ordenadamente y toma como base al calendario eclesiástico, con notas de diversas índole, noticias, guía de forasteros, planos y nomenclatura de las calles de las ciudades. Posteriormente se le agregan estadísticas, efemérides, consejos prácticos, máximas. Sin alcance ideológico, siempre dirigido a un público popular, Su elaboración y consumo queda fuera del ámbito cultural. Se lo conocía como literatura de “hilo o cordel” por la manera en que se exhibían para la venta - colgados de un hilo en las cristaleras de las librerías, una costumbre que todavía continúa en muchos lugares-.
La palabra almanaque proviene del árabe, lengua en la que significa "el clima", porque en su origen estas publicaciones se ocupaban del estado del tiempo, las estaciones, los ciclos lunares. Los movimientos del sol, los eclipses; preveían temporales a partir estudios planetarios- por lo que a veces se los llamaban "libro de pronósticos"; y anunciaban apariciones de estrellas y de constelaciones y acontecimientos solares, como los solsticios. Eran útiles para la agricultura.
Como se editaban anualmente, también eran conocidos por "anuarios". Se ponían a la venta a fin de año y circulaban corrientemente por la ciudad. La incorporación de nuevos temas los convirtieron en verdaderas enciclopedias cuya información quedó registrada para la historia. Daban a conocer lugares y hechos históricos a gran cantidad de personas, pero la impronta estaba dada por la inclusión del calendario eclesiástico.

El Calendario eclesiástico 
El almanaque se ordenaba en el calendario con su clásica división en días y en otras unidades superiores (semanas, meses, años) y, como ya dijimos, tomaba como base el calendario litúrgico que, en el término de un año, representa la historia de la salvación, que en el término de un año, representa la historia de la Salvación, por lo que gira sobre un eje principal que es la celebración de la Pascua.
Este calendario está formado por el conjunto de solemnidades prescriptas por la iglesia cristiana, a las que se les une el santoral para cada día del año.
Algunas celebraciones no han tenido nunca fecha fija. Son las llamadas fiestas movibles, que varían anualmente junto con las solemnidades de la Pascua, de la cual dependen, y dan lugar al cómputo eclesiástico. Las fiestas fijas se celebran todos los años en el mismo día del mes.
La Pascua de Resurrección, cuya fecha ha estado siempre ligada a la Pascua de los judíos, oscila entre el 22 de marzo, como fecha más temprana, y el 25 de abril, como fecha más tardía.

La Guía del Forastero
En algunos casos, "el almanaque" incluía la "Guía del Forastero" que contenía información relacionada con la nómina de funcionarios y personas notables de un lugar - como lo hizo Isidoro De María en El Progreso de Entre Ríos. En realidad constituía un verdadero directorio para hacer negocios: nombres de los comercios, de los negociantes y, especialmente, de los lugares más destacados.
Además de estas guías, había otro tipo de obras que incluían informaciones similares: se denominaron guías de viajeros. Provenían de quienes habían visitado la zona y después registraban costumbres y relatos referidos al lugar. De estos trabajos se tomaban los datos relativos a la cultura inserta en la literatura de viajes, además de establecer la importancia de dichos textos de información de carácter histórico.
El objetivo de estos impresos era mostrar un panorama del lugar descrito, a través de la mención de sus sitios de interés, tales como edificios públicos, religiosos, lugares de recreo, además de datos relativos a servidores públicos y eclesiásticos. En definitiva, daban a conocer las bondades locales para tentar a inmigrantes y comerciantes a vincularse a la zona.

El almanaque en nuestra ciudad
El primer periódico que se publicó en Gualeguaychú fue El Progreso de Entre Ríos¸ que apareció el Jueves 1º de Marzo de 1849. También fue el primero en editar -ese año- un almanaque. Previamente, advirtieron que era necesario contar con un plano topográfico y dar nombre a todas las calles, y; el periódico se puso manos a la obra. El primer periodista de la ciudad, don Isidoro De María, lo informa de esta manera: (1)
"Se está preparando por esta imprenta y estará impreso en la semana próxima el Plano y Nomenclatura de esta Villa de San José de Gualeguaychú, que aunque imperfecto por lo difícil que es la preparación de un trabajo de esta naturaleza, en su imprenta y que nunca puede practicarse con la propiedad y elegancia que en litografía dará una idea de la forma de este pueblo, de sus calles y plazas y de los nombres que van a recibir, indicando los puntos donde se hallan los principales edificios públicos que lo adornan. Oportunamente daremos en El Progreso una relación de su nomenclatura, con algunas explicaciones que faciliten mas el conocimiento de cada calle. Y estaría listo en la próxima semana el Plano y Nomenclatura de la Villa de Gualeguaychú, y que dará una idea de la forma de este pueblo, de sus calles y plazas y de los nombres que han de recibir, indicando donde se encuentra los principales edificios públicos que lo adornan”.
En el editorial titulada "El Progreso", del 28 de Noviembre de 1849 (2) anuncia la publicación del Plano y la Nomenclatura de las calles "cuyo conocimiento a todos interesa [...] por el estado avanzado de la población que con notable rapidez se multiplica". La nota agrega: "Un pueblo como este que cuenta sobre 600 casas, con 78 comercios y más de 3000 habitantes, tan concurrido, donde existe un movimiento mercantil tan activo y continuado necesitaba dar a sus calles una nomenclatura, que facilitase su conocimiento de su población y el expediente de los forasteros...". (3) De acuerdo con la información suministrada Gualeguaychú tiene treinta y tres calles y dos plazas.  cuyo nombre y situación se especifican en el Plano tipográfico:

Facsímile de "El PROGRESO DE ENTRE RIOS"
Nº 76 del 28 de Noviembre de 1849 - Pág. 4
  • DE ESTE A OESTE. Rivera y puerto, calles de Buenos Aires, de las Instituciones, del Tonelero, de Calá, del Paraná, del Uruguay, división Palavecino, de Laguna Limpia, de la India Muerta, del 24 de Enero, de Urquiza, del Arroyo Grande, de Vences, de los Andes, del Ituzaingó, de Corrientes.
  • DE NORTE A SUR. Calles del Puerto, de la Victoria, de Mayo, de la República Oriental, de la Independencia, de la Federación Entre-Riana, de S. José, del Rosario, de Julio, de Tucumán, de Cristóbal Colón, de Salta, de la Concordia, de la Libertad, del Congreso Provincial, de la Agricultura, de las Artes.
  • PLAZAS. La principal de la Independencia. La nueva de la Libertad”.

Los nombres de las calles están ligados a la figura egregia del general Urquiza, al recuerdo de sus triunfantes batallas y de sus principios republicanos.
El plano se ofrece a la venta en un “Aviso nuevo” a real cada uno. (4)



NOTAS
(1) “El Progreso de Entre Ríos” Nº 71 – 10 de Noviembre de 1849 (Pág. 1/ Col 4) Hemeroteca Museo Mitre.
(2) “El Progreso de Entre Ríos” Nº 76 – 28 de Noviembre de 1849 – (Pág. 2/ Col.1/2) Hemeroteca Museo Mitre.
(3) Fernández Elisa María y otros: “Historia de Gualeguaychú” (Pág. 81)
(4) “El Progreso de Entre Ríos” Nº 76 – 28 de Noviembre de 1849 – (Pág. 4/ Col.4) Hemeroteca Museo Mitre.

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